Arturo Alejandro Muñoz

Necesaria y loable iniciativa, pero la desinformación hace cuerpo en las comunas interesadas y subsisten problemas que la doble pista debería solucionar.

OCURRIÓ EN CUESTA IDAHUE, en el límite de las comunas de Coltauco y Peumo. Un enorme camión de AGROSUPER culebreaba por la estrecha carretera a exceso de velocidad, apurando con su gigantesca carrocería a la mujer que conducía –a velocidad moderada- su pequeño automóvil.
Al enfrentar la curva donde la ladera del cerro presenta aún las huellas de una antigua cantera, el vehículo menor derrapó debido a una mala maniobra de la asustada conductora, y el coche japonés estuvo en un tris de caer al río Cachapoal.
Afortunadamente, la mujer logró frenar el automóvil a escasos metros de la pendiente, dejando su coche atravesado en la pista contraria. Tuvo suerte, pues en ese momento ningún otro vehículo transitaba hacia el oriente por aquel lugar.
Por cierto, el chofer del enorme camión ni siquiera pestañeó…tampoco detuvo su máquina para averiguar si la conductora y los dos niños que viajaban en el auto japonés se encontraban bien. Por el contrario, aceleró su máquina y se perdió rumbo a Peumo (o a Las Arañas, o a San Antonio) a mayor velocidad aún.
Los vecinos de Lo Miranda, Doñihue y Coltauco, lamentablemente, están habituados a soportar el paso de camiones que transitan por la Ruta H-30 a exceso de velocidad, llevando pesadas cargas que superan las 20 toneladas, sin respetar las señalizaciones que obligan a no sobrepasar los 90 kilómetros por hora. Por cierto, esas máquinas no son solamente aquellas que transportan pollos y cerdos, pues en un conteo rápido es dable pesquisar vehículos pertenecientes a diferentes empresas.
La Ruta mencionada ha experimentado en los últimos años una notoria sobrepoblación vehicular, tanta que las autoridades pertinentes determinaron construir una autopista cuya inauguración deberá producirse con ocasión del Bicentenario, el año 2010. De acuerdo a lo que informaran esas autoridades a los municipios interesados, la doble pista se iniciaría cerca de Rancagua, terminando en el sector de Cerrillos (Doñihue). ¿Dónde comenzaría exactamente? ¿En la avenida Baquedano? ¿En el by-pass que une la Ruta Cinco con la H-30? ¿Dónde?
La verdad es que no hay claridad al respecto todavía, pues algunos ingenieros dejan entrever que la susodicha doble pista constituiría por sí misma una construcción nueva, diferente, que bien podría iniciarse en un sector cercano a las riberas del río Cachapoal. Sano es entonces que el MOP informe oficial y públicamente el proyecto y sus detalles, pues se asegura que ya estaría completamente aprobado por las jefaturas nacionales. Lo malo, lo cuestionable, es que los afectados nada saben del proyecto mismo y los rumores han comenzado a transitar con mayor velocidad que los camiones.
Por cierto, la doble pista será muy bien recibida por doñihuanos, coincanos y coltauquinos, que son quienes más usan esa ruta, pero la construcción de la nueva carretera significará también la presencia de una o dos plazas de peajes. Póngale la firma. ¿Habrá ‘caletera’ para quienes no deseen (o no puedan) pagar peaje ni usar la nueva autopista? La pregunta no está demás, ya que muchos pequeños agricultores y comerciantes aún más pequeños no tienen otra vía de comunicación intercomunal que la actualmente existente. Ello no está referido a la comunicación con Rancagua, sino específicamente a una ruta que conecte a las comunas rurales entre sí.
Otras inquietudes, cuál de ellas más significativa, se desglosan de esta necesaria y muy bienvenida construcción vial, transformándose en solicitudes más que atendibles. Algunas de ellas –las principales, a juicio de quien redacta estas líneas- son las siguientes:
- Presencia habitual, diaria, de carabineros en la ruta, para controlar debidamente la velocidad y tonelaje de camiones de empresas que hoy creen ser dueñas de la pista. Respecto al tonelaje, ¿se cursarán –diariamente- infracciones a los vehículos que sobrepasan las 20 toneladas, deteriorando de forma severa las carpetas asfálticas? ¿O la nueva doble pista será de tan extraordinaria calidad que podrá soportar ese tonelaje y otros mayores?
- Impedir, de una buena vez, que la planta faenadora de AGROSUPER en Lo Miranda se apropie de la Ruta H-30, convirtiéndola en parte activa de su propio patio de estacionamiento y, con ello, obstaculizando seriamente el tránsito amén de constituir uno de los tramos de mayor peligro para los conductores..
- Iluminación y señalización moderna y adecuada a lo largo de toda la ruta. Especialmente en aquellos lugares donde se encuentran los ingresos a sectores muy poblados, como Lo Miranda, la avenida Paraguay (o entrada antigua a Doñihue), el desvío a Coínco y el ingreso principal a Doñihue. Además, obviamente, tales mejoras deberían realizarse en aquellos sitios donde se alzan establecimientos educacionales (Viña la Cruz, Loreto e Idahue).
- Paraderos sólidos y modernos, bien iluminados, seguros y obligatorios, para la detención de microbuses de recorrido rural y de taxis colectivos. Ello, desde la salida de Rancagua hasta la misma Cuesta de Idahue.
- Como la nueva autopista será entregada en concesión a empresarios privados, y también –seguramente- después del año 2010 será extendida hasta la confluencia de la Ruta H-30 con la Carretera de la Fruta, ¿por qué no aprovechar entonces el envión modernizador obligando por contrato a la concesionaria preocuparse de mejorar –iluminar y señalizar- los ingresos a sectores como Lo de Cuevas, El Molino, Loreto, Almendro, y Coltauco (cabecera comunal)?
Insistimos en lo obvio. La construcción de una doble pista en la Ruta H-30 es una iniciativa que merece no sólo el aplauso general sino, también, el total apoyo de los vecinos que viven y trabajan en las comunas rurales por donde cruzará la nueva vía. Pero, junto a ello, es imprescindible considerar –como mínimo atendible- las inquietudes ya planteadas para dotar de real fluidez al tránsito, y seguridad a miles de personas.