¿HABRÁ DIEZ GRANDES CHILENOS EN NUESTRA REGIÓN?
Arturo Alejandro Muñoz
ME INVITARON A un asado en la parcela de don Eustaquio para celebrarle el cumpleaños al dueño de casa, un derechista por antonomasia, convicción y doctrina. Tan derechista es don Eusta que desea promover entre sus camaradas de
Sin embargo, el asunto que me preocupa es otro. Don Eusta se despachó un discurso-reclamo que me pareció oportuno mencionarlo en estas líneas. El hombrón echó afuera toda su prosapia conservadora para descuerar a TVN por la elección de los ‘Diez más grandes chilenos de nuestra Historia”. Dijo que el canal público había atropellado el honor de nuestra patria mancillándolo con el nombramiento de algunos ‘pelafustanes que deberían estar en la cárcel’ (reproduzco textualmente los dichos del vejete), como Víctor Jara,
El decimonónico dueño de casa sólo rescató del listado al capitán Arturo Prat, al Padre Hurtado y a don José Miguel Carrera (“porque fue un aristócrata muy patriota y gran latifundista”), pero del resto de los nominados habló pestes.
¿Por quiénes los habría reemplazado usted?, pregunté casi con torpe inocencia. Como por encanto surgieron de sus labios los nombres de Pinochet, Mamo Contreras, Jaime Guzmán, Lucía Hiriart, González Videla, el cura Hasbún, Ricardo Claro y, finalmente, Agustín Edwards, dueño del diario El Mercurio. Traté de argumentar, aunque tibiamente (lo reconozco), que esos personajes no contaban con el visto bueno de las mayorías del país, pero yo estaba en franca desventaja numérica en la parcela, rodeado de dueños de fundos, capataces y uno que otro ex -alcalde designado por el ya fallecido cliente regalón del Banco Riggs.
“Es que a ustedes, gente de derecha, nunca les ha caído bien la democracia, porque siempre pierden cuando hay elecciones, votaciones y plebiscitos”, retruqué molesto, agregando como colofón: “se casaron con la democracia, pero sin amarla”. Respondieron rápidamente asegurando que todas las encuestas de opinión se hacían sólo en Santiago (‘ciudad de rotos, flaites y comunistas’, agregaron), y que si esas mismas consultas se realizaran en regiones otro gallo cantaría.
Parece que en ese instante floreció un nuevo escenario, puesto que de inmediato los contertulios se lanzaron en una seguidilla de ideas para nominar a los diez más grandes chilenos de
A decir verdad, el nombre de Guillermo Medina suscitó polémica entre los comensales pues algunos de ellos dijeron que lo único rescatable de ese dirigente sindical fue que él obedeció íntegramente las órdenes emanadas de los gremios patronales y, además, una vez que fue derribada la Unidad Popular don Guille fue tragado por el anonimato y el olvido, regresando al patio donde socialmente pertenecía.
También mencionaron a Rafael Cumsille, quien desde la confederación del comercio detallista se irguió como uno de los principales adversarios del presidente Allende. “Un verdadero patriota y un auténtico demócrata”, gritó don Eustaquio, casi fuera de sí. ¿Demócrata –interrumpí- una persona que se apernó casi 40 años en el mismo cargo gremial? Y después se permiten ‘pelar’ a Fidel Castro por haber permanecido cuatro décadas a la cabeza del gobierno cubano. ¿Quién los entiende?
Uno de los ex –alcaldes pinochetistas me encaró desafiándome a dar yo un nombre. Como nunca me achico, le di dos. “Oscar Castro y el Cardenal José María Caro”, repliqué. No hubo reacciones y el silencio se adueñó del lugar. Estoy seguro que la mayoría de esos asistentes al asado jamás habían leído algo del gran escritor y poeta, entonces, para no pasar por lo que realmente eran –incultos a morir- prefirieron callar y aceptar, ya que seguramente más de alguna vez oyeron hablar del gran vate rancagüino, pero nunca leyeron nada de lo que él escribió. Y respecto del Cardenal José María Caro, no me cabe duda que pensaron únicamente en una población popular de Santiago que lleva ese nombre.
Aproveché la estulticia académica de mis contertulios y me lancé en picada afinando la idea primigenia de nominar a diez grandes chilenos o chilenas de nuestra región. Por supuesto, mi ánimo era palanquearlos un rato utilizando la ignorancia que los caracterizaba. Y como buenos iletrados agarraron papa confirmando aquello de que algunos mandamases son como el salmón barato, es decir, que pican hasta con hollejo de uva.
Entre tintolio, güisqui, piscolas, papas con pebre, palancas y longanizas doraditas, los comensales se fueron de lengua proponiendo al reverendo lote cualquier nombre que se les cruzaba por el mate. ¡¡Hasta un señor apellidado Chadwick saltó a la palestra pese a que no nació ni vive en esta región!! Lo único que faltaba sucedió después. En ese circo de nominaciones propusieron a algunos políticos, muy conocidos por nosotros, como candidatos a la mención de grandes chilenos. Que el Lete, que el Teo, que el Sule, que el García Huidobro, que el Barros, en fin, esos y otros nombres fueron puestos sobre la mesa gatillando mi airada protesta.
“¿Y por qué no –dijo uno de los dueños de fundo- si ellos han sido excelentes ‘ayudistas’ para nosotros, los empresarios? Todo político que apoya 100% al empresariado es un buen patriota”. “Una nación moderna, civilizada y democrática comienza y termina en la empresa”, apuntó ya completamente ebrio don Eustaquio. Alcé mi voz para reclamar respeto por la gente, por la mayoría absoluta del país que hace patria con su esfuerzo y dedicación, pues si bien la empresa es necesaria, no lo es todo.
Fue entonces que, definitivamente molesto, pensé en The Paskin y en sus lectores. Estoy cierto de contar con la creatividad de ellos para estructurar un listado con diez o más nombres de grandes chilen@s de la región de O’Higgins, que nada tengan que ver con empresas ni empresariado, para de esa forma retrucar las opiniones clasistas y antidemocráticas de los patroncitos que estuvieron en el asado aquella tarde. Pero, por favor, ojalá nadie vaya a salir con sorpresas proponiendo a ciertos personajillos que han sido mencionados en artículos y comentarios semi-serios de estas páginas virtuales ‘paskinescas’, aunque lo probable es que no va a faltar el gracioso que apunte en la lista a “la vieja linda”, “la pecho’e palo”, “el maraco cucho”, u otros especimenes de similar pelaje y nula prosapia.

MARCELO SOTO dijo
EXELENTE , ARTURO MUÑOZ COMO SIEMPRE... SIN MAS COMENTARIO
17 Diciembre 2007 | 02:37 AM